Os voy a dar un poquito de envidia....
Hola a todos. A pesar de que estamos de acuerdo en que navegar en solitario es desaconsejable, la pasada semana estuve de vacaciones en Cabo de Palos, y he remado casi todos los días. Os voy a dar un poquito de envidia Hola a todos. A pesar de que estamos de acuerdo en que navegar en solitario es desaconsejable, la pasada semana estuve de vacaciones en Cabo de Palos, y he remado casi todos los días. Os voy a dar un poquito de envidia: El martes 6 salí de las Amoladeras, la última playa de Cabo de Palos antes de la Manga, doblando el Cabo, cruzando el puerto y llegando a Cala Reona y vuelta con el curricán. Ni uno. El miércoles amaneció lluvioso, pero aprovechando un claro por la tarde me fuí debajo del faro, donde el mar cambia a bravo, y saqué dos sargos.
El jueves de nuevo desde Amoladeras, con el mar suave, en dirección a una boya que se encuentra enfrente, delimitando la zona protegida, la pasé como 1 km. y viré a la derecha, con el mar de frente, hasta la otra boya que delimita a la derecha del faro dicha zona. De proa al faro, con las olas cruzadas, una gozada, parecia un vespino trucado.
El viernes, otra vez mar-plato. Se distinguían con claridad los barquitos de buceadores hasta las Hormigas, así que Amoladeras-Faro-Hormigas y vuelta. Cojonudo, una hora y cincuenta minutos. Al abrigo de las olas en el pequeño muelle de la Hormiga, coincidí con varios millones de medusas rosas y largos filamentos, que se habían refugiado al abrigo del viento. Baño nada recomendable. Por la tarde intenté pescar, pero nada.
El sábado me despedí por la tarde pescando por debajo del faro. El mar entraba muy fuerte por la parte Sur, rompiendo con olas tremendas. Hay tres peñascos a los que rodeaba, y al hacerlo el mar dejaba el casco en el aire, y yo pensaba " Qué coño haces aquí", pero a cada salida, un sargo se enganchaba. Picaron tres, de los cuales dos se fueron, y el que quedó de medio kilo. La sensación en ese momento, cuando encaras la proa a las olas, dejas la pala atada al costado, aprientas las rodillas al casco y empiezas a recoger, en un mar que parece que hierve, y sobre todo, te haces con el pez, es inigualable. Eso es pescar, con todos mis respeto a los de tierra, sentadidos esperando que el pez se clave y recoger con tranquilidad. En fín, se acabaron las vacaciones. El sábado que viene hay luna llena, ideal para una nocturna en el Mar Menor para despedir el verano. ¿Quién se apunta?
Alfonso Bleda De Alfonso Bleda,
